My Swinger Journey

Siento decepcionarte… pero mi inicio fue un salto de cabeza, me fui como gorda en tobogán jee

De Vanilla a una curiosidad salvaje

Antes estuve casada, con un hombre muy vanilla que no tenía ningún interés en explorar el lifestyle. Todo cambió el día que vimos la película 2 + 2 de Adrián Suárez. ¿La has visto? Si no, te la recomiendo—no es perfecta, pero encendió un fuego en mí.

Le dije a mi ex que quería probar lo que había visto en la película: fiestas, gente nueva, sexo salvaje. En ese entonces yo tenía 27 años y solo había estado con dos hombres en toda mi vida. Quería más.

Él no estaba interesado. Me cerró la puerta. Pero yo fui terca. Le dije: “Si no quieres explorar, dame un free pass.” Él se rió, pensó que era una broma y contestó: “Sí, claro.”

Conociendo al hombre que lo cambió todo

Para entonces, yo ya era amiga del que hoy es mi esposo. Cuando le conté la historia, para mi sorpresa, él ya conocía el mundo swinger. Tenía historias, experiencias y aventuras.

Yo quedé enganchada. Quería saber cada detalle.

Como niña en una dulcería, empecé a hacer listas de mis fantasías en mi tablet y a leérselas en voz alta. ¿Mi mayor fantasía? Un hombre fuerte y musculoso.

Fue entonces cuando me presentó Tinder. Me abrió un perfil, hizo match con un chico musculoso que vivía a un kilómetro y me dijo:
—“Ve a mi casa, fóllatelo.”

Mi primer “free pass”

Temblaba, el estómago revuelto, la cabeza dando vueltas. Venía de una familia religiosa y estricta, así que esto era un salto enorme.

El chico llegó—musculoso, seguro. Después de unos tequilas, me tocó, me lamió, me metió los dedos como nunca nadie lo había hecho y me cogió durante una hora.

Cuando terminó pensé: “¿Eso fue todo?” Era pequeño, rápido… decepcionante.

Pero entonces pasó algo inesperado.

El verdadero despertar

Mi amigo—hoy mi esposo—me vio todavía excitada, tocándome. Me besó el cuello, me agarró las tetas, deslizó sus manos más abajo… y me dio orgasmos que jamás había sentido.

Esa noche, después de mensajes llenos de provocación, fui a su habitación. Me folló tan fuerte que tuve que morderme los labios para no hacer ruido porque su hijo dormía en el cuarto de al lado. Al día siguiente fuimos a un motel y cogimos como animales.

Era crudo, salvaje, todo lo que había estado deseando.

Rompiendo cadenas

Cuando le conté a mi ex en Morelia lo que había pasado, no pudo soportarlo. Me insultó, me trató como basura. Ahí entendí que queríamos cosas muy diferentes.

Lo dejé.

Poco después empecé a salir con quien hoy es mi esposo. Y ya en nuestra segunda cita… me llevó a una orgía.

La moraleja

Nunca reprimas tus deseos por alguien más.
Encuentra a quien quiera lanzarse contigo a tus fantasías.

Porque una vez que pruebas el mundo swinger… no hay vuelta atrás.

Para mí, esa primera vez fue la certeza de que:
Nací para esto.

Y ahora te toca a ti:
¿Cómo fue tu primera vez en el mundo swinger?
¿Un trío, una orgía, un intercambio o simplemente algo que pasó después de unas copas de más?

Cuéntamelo en los comentarios, me encantará conocer tus historias.

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