Entramos por el sexo… y terminamos encontrando amigos

30 September 2026•4 min de lectura
Entramos por el sexo… y terminamos encontrando amigos

Cuando entré al mundo swinger pensé que iba a encontrar sexo.

Bastante lógico, ¿no? 😂

Lo que jamás imaginé era que algunas de las personas que conoceríamos en este ambiente seguirían formando parte de nuestra vida más de una década después.

Porque cuando una empieza en el lifestyle todo parece girar alrededor de lo mismo: quién te gusta, quién te mira, si habrá química, con quién jugarías, cuáles son sus límites, cuáles son los tuyos…

Pero con el tiempo descubrí que hay una parte del mundo swinger de la que se habla mucho menos.

Las amistades.

De una alberqueada a formar parte de un grupo swinger

En nuestra historia hubo un grupo al que terminamos llamando los Payasitos.

Todo comenzó bastante naturalmente. Alberqueadas, reuniones, conocer gente, empezar a coincidir cada vez más… hasta que terminamos entrando a un grupo swinger donde las reuniones dejaron de ser solamente reuniones.

Empezaron las fiestas, las dinámicas, las experiencias nuevas y, por supuesto, un montón de anécdotas.

Entre ellas apareció el famoso Juego de las Llaves, también conocido entre nosotros como El Señor de los Anillos.

Y sí… ya se imaginarán que cuando juntás parejas swinger, llaves y un juego, probablemente la noche no termine precisamente jugando al UNO. 😂

Pero lo curioso es que cuando pienso hoy en esa época, no son solamente las experiencias sexuales lo que recuerdo.

Recuerdo las risas.

Las alberqueadas.

Las conversaciones.

Los planes.

Las fiestas que organizábamos.

Las estupideces que solamente entendíamos nosotros.

Y esa sensación de pertenecer a un grupo con el que podíamos hablar de cosas que probablemente no hablábamos con cualquier persona.

Porque no todo termina en una cama

Desde afuera, mucha gente imagina el mundo swinger como una especie de fiesta sexual permanente.

Y sí, obviamente el sexo forma parte.

Pero cuando llevás años en este ambiente entendés que las conexiones pueden tomar formas muy distintas.

Hay personas con las que tenés una química sexual increíble y nunca volvés a ver.

Hay otras con las que no pasa absolutamente nada sexual y terminan cayéndote increíble.

Hay parejas que aparecen durante una etapa de tu vida y después desaparecen.

Y hay algunas personas que simplemente se quedan.

Con los Payasitos pasó algo así.

Algunos de ellos, once años después, siguen siendo nuestros amigos.

Y eso es algo que jamás hubiera imaginado cuando comenzamos.

El lifestyle también te muestra a las personas de otra manera

Creo que hay algo particular en las amistades que nacen dentro del ambiente swinger.

Desde el principio conocés una parte bastante íntima de las personas.

Sabés cómo se relacionan como pareja. Ves cómo manejan los celos, los límites, la comunicación, el deseo y hasta las inseguridades.

No significa que por ser swinger automáticamente exista confianza.

Para nada.

También aprendimos que estar dentro del mismo ambiente no convierte a nadie automáticamente en amigo.

La confianza se construye exactamente igual que fuera del lifestyle.

Con tiempo.

Con respeto.

Con experiencias compartidas.

Y, sobre todo, viendo cómo se comportan las personas cuando no hay sexo de por medio.

Porque para mí ahí aparece la diferencia entre alguien con quien simplemente compartiste una experiencia y alguien que realmente empieza a formar parte de tu vida.

Algunas personas son una noche. Otras son una etapa. Y otras se quedan.

Después de tantos años en este mundo conocimos muchísima gente.

Personas increíbles.

Personas rarísimas. 😂

Personas con las que vivimos momentos espectaculares.

Y otras con las que aprendimos exactamente lo que no queríamos volver a vivir.

Con algunas compartimos una noche.

Con otras varias fiestas.

Algunas estuvieron presentes durante años.

Y unas pocas atravesaron esa frontera invisible donde dejaron de ser “nuestros amigos swingers” para convertirse simplemente en:

nuestros amigos.

Sin etiquetas.

Lo que nunca imaginé encontrar

Si alguien me hubiera dicho cuando empezamos que una de las cosas más valiosas que me iba a dejar el mundo swinger serían las amistades, probablemente no le habría creído.

Yo había entrado buscando otra cosa.

Curiosidad.

Experiencias.

Diversión.

Sexo.

Pero el lifestyle terminó trayendo mucho más que eso.

Me permitió conocer personas que probablemente jamás se hubieran cruzado en mi camino de otra manera.

Algunas pasaron rápidamente.

Otras dejaron historias que todavía nos hacen reír.

Y algunas siguen sentadas en nuestra mesa más de diez años después.

Así que sí…

Entramos por el sexo.

Pero en el camino, casi sin darnos cuenta, también encontramos amigos.

Y quizás esa sea una de las partes más bonitas —y menos contadas— de nuestra historia swinger.

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